EDITORIAL & OPINIÓN | 18 de abril de 2012

Las dos caras de la Cumbre

Así como una muralla colonial divide a la Cartagena rica de la pobre, un muro político volvió a levantarse entre EE.UU. y la región.



La bella ciudad tropical está rodeada de mar caribeño. Su casco antiguo tiene, como signo de los tiempos, una muralla impenetrable. Además de una atracción turística evidente, parece registrar otras divisiones tajantes. A los miles y miles de policías que cuidan la VI Cumbre, se sumaron otros que, en los días previos, tuvieron la tarea de sacar a los perros vagabundos, llevar a los sin techo a albergues circunstanciales. La idea era exhibir una Cartagena a la altura de la promesa. El emblema es la hermosa Shakira, quien no sólo cantó sino que fue una conferencista principal ante el foro empresarial, el primero de esta serie de encuentros de mandatarios continentales. Allí, ante un auditorio donde estaban los pesos pesados de las multinacionales, como el presidente de Walmart, Michael Duke. La cadena de supermercados más grande del mundo y otras transnacionales fueron instadas por Shakira a "aportarle al filantrocapitalismo" y a invertir "en programas de educación temprana". Con números que es difícil de entender, la cantante dijo que por cada dólar que los empresarios inviertan en educación temprana "ese niño le retornará 17 dólares a su país en la edad adulta. Y eso, como ustedes saben, es un muy buen negocio para todos". Hubiera faltado que dijera "y todas" pero, además, podría haber estudiado el programa argentino Conectar Igualdad o entender por qué la formación pedagógica temprana debe ser un recurso esencial de los planes y recursos públicos. No son las multinacionales las que deben ocuparse de hacer que un niño asocie la educación al negocio de los magnates. En el mismo sentido, Oscar Córdova, al frente de un programa filantrópico del Bbva les atajaba penales a los pibes pobres de Cartagena e instaba a los políticos a ser sensibles. Claro, no como los banqueros españoles que llevaron a la ruina a su pueblo.

Hay que reconocerle al presidente Juan Manuel Santos haber organizado un encuentro donde no faltó el partido de fútbol que jugaron el viernes por la tarde en la base naval de Cartagena y que contó con viejas glorias de sus selecciones. Terminó con el abrazo apretado y sudado de los dos mandatarios. Santos tuvo la prudencia de organizar la otra cumbre, la Social, dentro de la muralla, para evitar que hubiera una contracumbre. Santos, con la cintura de pocos, jugaba con Evo en el mismo momento en que Barack Obama aterrizaba en el Task Force 1 en el aeropuerto Rafael Núñez de Cartagena, a pocos metros del Centro Naval. Todos los noticieros colombianos destacaban que jamás un presidente norteamericano había dormido ¡dos noches en Colombia! Y no era sólo eso. Unos días antes, El Tiempo de Bogotá, el diario de la familia Santos y el más leído de Colombia, reproducía una larguísima entrevista concedida por Obama. Allí, el presidente que está en campaña para ser reelecto en noviembre, se despachaba contra Cuba, país que está excluido hace medio siglo de los encuentros americanos concebidos desde Washington. Obama sólo piensa en ganar los votos de un electorado latino que disputa con la derecha republicana claramente anticastrista. Por eso, a contrapelo de lo que impulsaron 32 de 34 integrantes de las Américas, que quisieron incluso que Raúl Castro fuera invitado el viernes mismo a sumarse a la reunión del sábado, el inquilino de la Casa Blanca dijo: "Espero con entusiasmo el día en que una Cuba democrática reclame su merecido puesto en la Cumbre de las Américas y el día en que el pueblo cubano disfrute de los mismos derechos y libertades que otra gente en nuestra región y alrededor del mundo". No tuvo desparpajo en agregar que el problema es la condición es que "las autoridades cubanas respetaran los derechos humanos universales del pueblo cubano". Según Obama: "Desafortunada y trágicamente, los líderes de Cuba han rechazado ese camino repetidamente". El Premio Nobel de la Paz 2009 no dijo ni una palabra de lo que hacen "sus muchachos" en Afganistán o todavía en Irak o en cada incursión militar para ocupar territorios.

Malvinas, Cuba y drogas.

Obama llegaba a Cartagena para confirmar lo que un funcionario de tercera línea del Departamento de Estado dirigido por Hillary Clinton decía en la reunión de cancilleres: ni Cuba ni Malvinas en el documento final. Sólo lo acompañaba en esa postura un diplomático del derechista presidente de Canadá Stephen Harper: sólo que el canadiense ni hablaba, sólo aprobaba la posición de su socio mayor. Nada importa que otros 32 representantes de naciones soberanas hayan dado su apoyo a ambos asuntos. Esos 32 representantes debían trasladarles a sus mandatarios que el documento que se firmará hoy domingo se sometería al pedido de las dos naciones más ricas del continente. Lo de más ricas no es retórica: el promedio de ingreso per cápita en ambos países es de casi 50 mil dólares anuales, aunque con una distribución del ingreso muy inequitativa, casi diez veces más que el promedio del resto, con algunas excepciones que espantan, como Haití, que es casi cien veces menor que en aquellos dos países poderosos. Eso sí, hace dos años y cuatro meses, cuando Haití fue devastado por el terremoto, su vecina Cuba mandó médicos en abundancia mientras que Estados Unidos mandó marines "para cuidar la seguridad" de la población que no tenía agua.

Los cancilleres de la Argentina y Venezuela, Héctor Timerman y Nicolás Maduro, fueron los voceros de la posición mayoritaria sobre estos dos temas.

El otro asunto que circuló con insistencia como de prioridad americana es el de los cultivos de coca, el tráfico de drogas, el lavado de dinero y las políticas para afrontar esos asuntos, tan diversos. Cabe consignar que el escritor mexicano Carlos Fuentes estuvo en Cartagena unos días antes de la Cumbre y tuvo oportunidad de compartir su exposición con el presidente Santos. Fuentes, con el prestigio de ser un escritor con gran peso político, le dijo al presidente de Colombia: espero que se legalicen las drogas, es la única manera de enfrentar esto. El viernes por la tarde, antes del partido de fútbol, fue Evo Morales quien reclamó la legación del uso de la hoja de coca. "No se entiende -dijo- cómo ya en algunos estados de Estados Unidos se comience a hablar de legalizar el consumo de cocaína cuando aún no se nos permite a las comunidades indígenas que sea legal el uso tradicional de la hoja de coca", y generó una reacción masiva de aplausos entre los participantes. Morales, en el momento en que la Argentina discute el destino de la expetrolera estatal, aprovechó la conferencia para recordar que nacionalizó el petróleo y el gas: "Ahora es todo lo contrario, mi pueblo se queda con el 82% (de las ganancias) y las petroleras y otras transnacionales se quedan sólo con el 18%".

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